Pocos se quedan indiferentes cuando pasa un tranvía. No es solo por el sonido característico, la forma en que se desliza sobre los rieles o la larga conexión con la identidad de Porto. Este vehículo es mucho más que un medio de transporte, es un trozo de historia que recorre las calles de la ciudad, un objeto de patrimonio que se puede tocar y que nos acoge en su interior. Los tranvías han vuelto a circular en abril, después de un parón debido a la pandemia, un regreso anhelado por la Sociedade de Transportes Colectivos do Porto (STCP), y celebrado por los pasajeros más fieles, pero también por quienes visitan la ciudad y viven la experiencia por primera vez.


Viajar en tranvía es como viajar en el tiempo: nos permite ver en color lo que se conoce principalmente por fotografías en blanco y negro. En septiembre se cumplirán 126 años del primer viaje de un tranvía por las calles de Porto, relación que ha sobrevivido a guerras, cambios de régimen y otros acontecimientos históricos. Solo la pandemia Covid-19 obligó a una interrupción sin precedentes en la circulación de estos vehículos: unos meses en 2020, y nuevamente a principios de este año, hasta abril.


“[Parar la circulación] no fue una decisión fácil. Pero no olvidemos que la ciudad estaba vacía, las instrucciones que tenía la gente eran quedarse en casa, no circular. La preocupación de la empresa era garantizar la movilidad a todos aquellos que realmente tenían que salir a trabajar. Y el tranvía, aunque también cumple esta función, cuenta con autobuses que realizan recorridos similares”, destaca la directora de marketing de STCP, Manuela Ribeiro.


El regreso a los rieles fue un momento muy esperado, admite la directora del Museo del Tranvía. “Todos lo echaban mucho de menos. Los conductores de tranvía y también el personal del museo estaban ansiosos por regresar. El tranvía es un servicio más turístico, que de alguna manera muestra lo bello de nuestra ciudad”, dice Manuela Ribeiro, subrayando que los pasajeros no se limitan a los que vienen a visitar Porto: “Es un medio usado también por la gente de Porto. Tener ciudadanos locales y turistas viajando juntos forma parte de la ciudad”.



Guiar un pedazo de historia


Paula Regalado es una de las caras que recibe a los pasajeros locales y visitantes de la ciudad a bordo del tranvía. Conductora de tranvía desde hace 18 años, reconoce que su trabajo pasa por conducir un pedazo de historia por las calles de Invicta: “Es transmitir un poco de la imagen de Porto a todos los usuarios, tanto portugueses como extranjeros. Es uno de los mejores recuerdos que se llevan de la ciudad”.


Los recuerdos van con quienes viajan en tranvía, pero también con quienes los ven pasar y registran el momento en fotografía. Llama la atención de quienes disfrutan del sol en las terrazas, y de quienes pasan por él en bicicleta o a pie. Cuando el vehículo se detiene, no pasa mucho tiempo antes de que la conductora de tranvía sea abordada por turistas deseosos de intentar viajar a bordo.


“Hacen muchas preguntas. Sobre el año en que se construyó el tranvía, si hay más líneas ... el turismo ahora ha aumentado un poco, pero antes ya había muchos portugueses, sobre todo de la ciudad, viajando. Los echaban de menos y están bastante contentos con el regreso de los tranvías, porque hay gente que está acostumbrada a viajar a diario”, dice Paula Regalado. La interrupción del servicio “fue un período difícil”, admite la conductora de tranvía: “Es difícil no poder atender a los pasajeros. Para los habituales, que residen en Porto, ha causado trastorno para ellos. Echaban de menos el tranvía, el ruido del tranvía".


El momento de retomar la circulación marcó el reencuentro de Paula Regalado con los pasajeros y con las panorámicas que forman parte de algunas rutas. “Todos conducimos todas las líneas, pero a mí me gusta especialmente la línea número 1, en la avenida ribereña”, que conecta la Plaza de Infante D. Henrique con el Jardín de Passeio Alegre. “El paisaje es mejor, me gusta mucho ver el río”, añade la conductora de tranvía, concluyendo que esta “es la ruta más buscada por los turistas, mientras que la línea que tiene más gente de Porto es la 18 (circular Massarelos-Carmo)."




"Estábamos decididos a probarlo"


Ni siquiera las mascarillas esconden el deleite de Lorena y Mario al bajar del tranvía en Batalha. Una vez finalizado el viaje, la pareja de turistas procedentes de Barcelona aprovecha para hacer unas fotografías más con el vehículo.


“Fue muy bonito, me gustó mucho. Es algo que no tenemos en nuestro país, así que teníamos curiosidad por venir a probarlo”, confiesa Mario. “Los tranvías son, sin duda, uno de los encantos que tiene Porto. Era una de las cosas que teníamos muchas ganas de probar en nuestra visita, incluso se decidió antes de venir. Tenemos familiares y amigos que ya habían estado en Porto y nos hablaron de los tranvías. En esta ciudad los tranvías son inevitables, por lo que ya habíamos decidido probarlos"”, añade Lorena, finalizando: “Fue un viaje muy bonito e impresionante”.


El recorrido de la línea 22 (circular Carmo-Batalha) dejó a los visitantes españoles con ganas de hacer al menos un viaje más en los rieles de tranvías de Porto, admite Mario: “Todavía queremos probar la línea 1, que discurre por la carretera de la costa. También nos hablaron muy bien de este recorrido. Y ayer ya estuvimos en el Funicular dos Guindais”.


Mientras tanto, el tranvía sale para otro viaje. Se aleja de nosotros con su sonido característico, una especie de zumbido que nos hace girar la cabeza para mirar. Así es en Porto desde hace más de 125 años.


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  • Câmara Municipal do Porto


    Actualizado por última vez 2021-09-03